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¿Por Qué Tengo Hambre Durante El Periodo?

Llegó ese momento del mes. Nos encontramos con antojos de pizza, mantecado o papitas fritas. Luego, buscamos una bolsa de papitas (o en mi caso una de flaming hot Cheetos 😅) y una barra de chocolate para consolarnos. Si esto te suena familiar, no eres la única que se siente así, porque es algo muy común.
Usualmente nos preguntamos, ¿por qué tenemos más hambre durante el período? Bueno, en resumidas cuentas, vamos echarle la culpa a todas las hormonas que se activan cuando estamos menstruando.
¿Qué es el ciclo menstrual?
Resumidas cuentas, el ciclo menstrual es una serie de cambios hormonales y fisiológicos naturales que atraviesa el sistema reproductor femenino para favorecer el embarazo.
En promedio, un ciclo menstrual dura 28 días; sin embargo, un rango normal es entre 21 y 35 días.
Las hormonas que afectan el apetito
Las hormonas controlan los cambios que se producen en el cuerpo durante el ciclo menstrual. Los cambios en los niveles de estas hormonas pueden afectar el hambre que sientes. Las culpables:
Estrógeno
En los días previos a tu período, el estrógeno comienza a disminuir. El estrógeno es una hormona que puede ayudar a mejorar tu estado de ánimo y suprimir el apetito. Un bajo nivel del estrógeno puede aumentar los antojos.
Progesterona
Durante este tiempo, tus niveles de progesterona también disminuyen, pero sigue siendo la hormona dominante en tu cuerpo. La progesterona es responsable de estimular tu apetito, lo que hace que sientas más hambre.
Cortisol
El cortisol, la hormona del estrés (como la queremos tanto), también puede afectar nuestro apetito. Un meta-análisis publicado en 2020 mostró en la fase folicular, se encontraban niveles más altos de cortisol que en la fase lútea.🤯
La fase folicular es el día 1 al 14 del ciclo menstrual. Comienza el primer día del período y termina con la ovulación. Un nivel alto de cortisol en el cuerpo está relacionado con un aumento del apetito, comer en exceso y un deseo de consumir “comfort foods” ricos en grasas y azúcares.
Por qué tienes antojos de carbohidratos y grasas
Se ha demostrado que los aumentos y disminuciones de progesterona y estrógeno aumentan los antojos de alimentos ricos en carbohidratos y azúcar. El cortisol también juega un papel en el deseo por los dulces.
Cuando el período llega viene acompañada de una serie de síntomas incómodos como bloating, irritabilidad, cansancio, calambres, dolores de cabeza, sensibilidad en los bustos, dolor de espalda, etc. El consumo de alimentos con alto contenido de azúcar y almidón hace que tu cuerpo libere serotonina (un neurotransmisor que te ayuda a sentirte bien, aumenta los sentimientos de felicidad y mejora el estado de ánimo). Por tal razón, no es raro que tengas la tentación de comer un bowl gigante de pasta, unas papas fritas o una libra de pan sobao.
Cómo controlar el hambre durante el período
Lo más importante que debes recordar es escuchar a tu cuerpo y cuidarlo durante este período. Recuerda, tu útero la está pasando mal, se gentil contigo.
Tips para ayudarte a controlar el hambre durante el período:
Mantén una dieta balanceada: asegúrate de consumir muchas proteínas magras, vegetales, frutas y granos durante el mes. Reduce al mínimo la ingesta de alimentos procesados, grasas saturadas, cafeína, sal y alcohol. Existe una relación directa entre los alimentos que consumes y las hormonas que se producen y liberan en tu cuerpo y al igual cómo te sientes. Una dieta en alimentos ricos en nutrientes puede ayudar a balancear las hormonas.
Haz ejercicio con regularidad: desde mejorar la salud mental hasta reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, los beneficios del ejercicio son bastante conocidos. El movimiento regular puede ayudar mucho con tu estado de ánimo durante este tiempo. Escucha a tu cuerpo, aunque sea sal y camina por la cuadra de donde vives, busca un video en YouTube para hacer yoga, o si tienes mucha adrenalina opta por ir a correr.
Date un gustito pero con moderación: aunque te apetezca comerte la bolsa entera de las papitas, probablemente no sea lo mejor para tu bienestar. Te recomiendo que cojas un bowl pequeño, llénalo de papitas, cierra la bolsa, vuelve a meterla y ¡aléjate!. Saborea cada papita y aprecia conscientemente las texturas y los sabores (be mindful, se ha comprobado que cuando estás presente al momento de comer, los niveles de saciedad llegan más rápido y comerás menos). A veces, tomarte el tiempo para disfrutar de un treat puede ayudar a saciar los antojos sin comer en exceso ni ir más allá de lo que nuestro estómago puede soportar y terminemos en un ataque de binge eating.
Elige snacks saludables: el helado o las donas pueden parecer el snack perfecto después de la cena. Sin embargo, si estás en un fitness journey el cual es bajar de peso o disminuir grasa, estos snacks pueden no ser la mejor opción. En su lugar, opta por snacks más saludables que no te permitan mantener el enfoque de tu meta. Algunos ejemplos pueden ser yogur bajo en grasas, queso, nueces, frutas, hummus, o rice cakes con mantequilla de maní.
Mantente hidratada: bebe mucha agua. A veces solemos confundir los signos de deshidratación con el hambre. Esto se debe a que la sensación de sed es demasiado sutil en comparación con la del hambre. Así que antes de comer ese croissant, intenta beber un vaso grande de agua y comprueba si eso te ayuda a abrir el apetito.
Recuerda ser gentil contigo: no dejes que tus elecciones alimentarias te hagan sentir culpable o mal contigo misma. Si los pastries o 5 pedazos de pizza son lo que te brinda confort durante esta época del mes, permítete ese treat, se autocompasiva. Tu útero está sangrando y es una experiencia fuerte y desagradable. Para algunas, puede ser doloroso y debilitante. Escucha a tu cuerpo, descansa, disfruta de tus comidas favoritas y cuídalo como creas conveniente. Nadie conoce tú cuerpo mejor que tú misma.